Cuadernos de ética, Vol

Cuadernos de ética, Vol. 29, Nº 42, 2014

 

 

 

CANO VALLE  Fernando, Campos Campos Alberto, Cáceres Nieto Enrique, Diaz aranda Enrique (COORD),  Dispraxis, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2012, 294 pp.

 

La expresión latina dispraxis denota una práctica inadecuada por incompetencias de varios tipos. Se asocia con deficiencias que van desde la falta de habilidad y experiencia, hasta la torpeza, la negligencia y la imprudencia. Se agregan también prácticas anómalas que van desde el conflicto de intereses hasta la corrupción. El discurso y la praxis se están adaptando a la nueva mercadotecnia (Kennedy 2000); así, la percepción social del productor de conocimiento, también está cambiando rápidamente y a la imagen del benefactor de la humanidad, que tuvo desde Prometeo hasta Luis Pasteur, ha sucedido la del técnico carente de una visión amplia de su quehacer, la del  empresario ofertante de un producto cuya calidad y confiabilidad deben ser comprobadas. A ese cambio de imágenes han constituido no  poco las transformaciones ocurridas en la estructura misma de la ciencia y la personalidad de sus creadores” (H. Aréchiga).

Este libro ha sido escrito con el propósito de exponer que poderes y saberes pueden convivir sabiendo que ciencia y cultura aún no son debidamente comprendidas por los poderes. En efecto aquellos que detentan el poder conservan y guardan esencialmente los instrumentos que generan las políticas. Po ello son los más responsables a la hora de  comprender que la sociedad es un ente complejo que reclama y requiere una gestión eficiente ante la movilidad del conocimiento, constante imprevisto, que proyecta nuevas dimensiones, a fin de no caer en el receptáculo de las dispraxis. Esto es precisamente lo que señala la cita de Aréchiga y con lo que nos encontramos permanentemente cuando vemos cómo las poblaciones puede ser dañadas o engañadas por pertenecer a grupos de poblaciones que bajo discursos de desarrollo y democracia son explotadas por agentes que tienen sus propios fines que no son de ninguna manera ni científicos (p. ej. en las investigaciones), ni económicos (p. ej. en las invesiones) ni políticos (p. ej. en las promesas electorales) Cano Valle muestra en su introducción cómo estos engaños tienen un campo propicio en las investigaciones con humanos. Deja muy claro que las páginas negras en la historia de la investigación no se refieren a simples errores de cálculo que hayan producido eventualmente resultados adversos y a veces catastróficos. Se trata, por el contrario de episodios provocados por seres humanos auto-designados científicos que han sido insensibles a las exigencias ética sde la investigación según las cuales niegan que la dignidad de las personas está por encima de cualquier valor al que daba supeditarse todo estudio experimental. Este aspecto de la dispraxis es completada por Quintana Diez que plantea la posibilidad de fraude frente a la ley, y las estrategias para detectarlo. Al respecto recomienda la elaboración de un procedimiento estándar para el manejo de la sospecha de fraude en la investigación clínica. También Páez Moreno se detiene en la investigación con humanos planteando los determinantes sociales en la investigación internacional. Allí plantea como expresión máxima de la dispraxis al doble estándar considerando que es necesario prevenirlo por una serie de mecanismos de supervisión y control de parte  de los principales agentes involucrados en la investigación multinacional: la industria, los investigadores y las autoridades en salud. Lara Sáenz, por su parte proporciona ejemplos de la dispraxis en México realizando una integración de conceptos e identificando fenómenos adversos sobre dicha práctica. Esto se nota sobre todo en la ética profesional donde, en el campo del derecho fundamentalmente, se olvida en primer lugar actuar como seres humanos y en segundo lugar como mexicanos nacionalistas y patriotas. Asimismo es preciso tener conciencia de la solidaridad internacional, luchar contra la ignorancia, defender la democracia y la convivencia humana siendo fieles a los principios de las buenas prácticas. Por su parte Carrillo Esper plantea la dispraxis en la unidad de terapia intensiva planteando la naturaleza y significado del error y cómo puede éste producirse en un incidente crítico. Da recomendaciones para que esto último no suceda considerando que los errores en la práctica de la medicina intensiva son el resultado de una falla del sistema y no exclusivamente de la intervención del médico y /o todo el personal de salud. Por ello son necesarios el monitoreo, la detección y notificación  y la instauración de políticas institucionales encaminadas a la práctica de una medicina con elevados estándares de calidad y seguridad.  Con el mismo espíritu plante Campos Campos modelos dispráxicos en la prevención del riesgo quirúrgico que tienen que ver con el riesgo epistémico, el miedo al error, el conflicto y la cuesta resbalosa. La respuesta para Campos Campos debe ser ética a pesar que sea necesaria una jurisprudencia que respalde a las decisiones éticas. Una correcta interacción no dispráxica entre la medicina y el derecho hará que disminuya el número creciente de demandas y el estilo de medicina defensiva que se practica actualmente. Becerra Ramírez aborda la relación entre el trabajo académico, el plagio y los derechos de autor. Se detiene en los derechos morales y patrimoniales del autor  y considera sus limitaciones. Planta diferentes tipos de plagio y propone que independientemente de las sanciones legales por la violación de los derechos morales y patrimoniales de los autores, las universidades y centros de investigación establezcan normas o reglas de ética. Jorge Witker habla de la dispraxis en el derecho económico y de los efectos sociales de las mismas en México como por ej. la dependencia alimenticia, menor empleo, ha impedido la libre competencia y el beneficio para los consumidores, el incremento de la infraestructura para poder conseguir que el desarrollo sea sustentable, el acrecentamiento de las desigualdades sociales. Cáceres Nieto analiza la dispraxis jurídica considerando modelos mentales provenientes del pensamiento complejo que condicionan el dictado y ejecución de las leyes generando un constructivismo jurídico que pertenece a la misma categoría. Rodríguez Ortega plantea que también en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos encontramos dispraxis en la relación derechos humanos salud en el ámbito internacional. El autor propone un modelo para evitarla. También en la investigación criminal hallamos dispraxis según Carmona Sánchez que tiene que ver con la medicina forense y las técnicas de interrogatorio y sobre todo la lógica del mismo. Por último Kurczyn Villalobos plantea esta cuestión en el ejercicio laboral. Hace un análisis de los programas y acciones de la OIT y en el plano laboral. La pregunta que busca responder el autor es si la dispraxis en este terreno es provocada por la globalización.

Un libro muy útil para recorrer las prácticas inadecuadas y sus consecuencias en diferentes ámbitos del ejercicio político, económico, jurídico y médico, del poder.

 

Eduardo Rolón García   

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CUADERNOS DE ETICA es una publicación anual de la Asociación Argentina de Investigaciones Éticas.